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lunes, 27 de julio de 2015

El señor del hades tiene cara, por fin

Si tienes menos de 15 años seguramente habrás estudiado que el sistema solar tiene 8 planetas y varios planetas enanos, pero para el resto nuestra familia planetaria (hasta el 2006) tenía 9 miembros; el más pequeño y último en llegar fue Plutón.

Pertenecemos a una generación de astrónomos que han crecido viendo las imágenes planetarias que nos mandaron las Mariner, Viking, Pioneer y Voyager en los años 60, 70 y 80 del siglo pasado. En todos y cada uno de los libros de astronomía que devoraba con mi curiosidad infantil encontraba siempre las cautivadoras imágenes de Mercurio a Neptuno enviadas por aquellas naves.

Mercurio (Mariner 10)
Pioneer Venus Orbiter
Neptuno (Voyager 2)

Y en todos los libros al llegar a Plutón, esto:

La típica imagen de Plutón con la que nos conformábamos... hasta ahora

Estas imágenes (o falta de ellas) generaban un halo de misterio alrededor del ignoto planeta enano. Quién sabe qué secretos guarda ese lejano mundo helado, donde la luz del Sol apenas llega como un tenue crepúsculo.

Sólo hay una única vez en la vida y en la historia que se hace algo por vez primera; es de perogrullo, pero muy significativo. Y vaya último año que llevamos: hemos aterrizado en un cometa por primera vez; hemos sobrevolado Ceres por primera vez; y hemos sobrevolado Plutón y Caronte por primera vez.

Personalmente, de todos estos hitos lo que más me ha impresionado es sin duda la primera imagen de Plutón, que aunque no ha acabado con el misterio, sino que ha generado multitud de nuevos interrogantes, sí que le ha puesto cara para siempre. Y es una cara inolvidable...

Plutón en color (sobrevuelo de la New Horizons)



lunes, 29 de junio de 2015

1000 alumnos


Aquí estamos de nuevo, queridos amigos, después de una larga temporada de mucho trabajo y muchos proyectos que nos han hecho dejar un poco en suspenso el blog.

La semana pasada dimos por cerrado el curso escolar con una actividad de despedida en el CEIP Nuestra Señora del Rosario de Chimeneas, en el que los alumnos de 3 a 12 años mostraron un gran entusiasmo descubriendo el Sol, convirtiéndose en ingenieros de cohetes y explorando el suelo lunar.

Queríamos compartir con vosotros este hito porque según nuestros cálculos durante este curso escolar 2014/2015 hemos superado los 1000 alumnos en nuestras actividades, a cuyos colegios e institutos hemos llevado la astrofísica y la oportunidad de observar por primera vez el Sol por un telescopio especial para ello.




Ha sido un curso de mucho trabajo y sin duda una experiencia transformadora, en la que hemos aprendido muchísimo tratando con multitud de profesores y alumnos de todas las edades.

Pero todo esto no habría sido posible sin el apoyo y la confianza que el Centro de Profesorado de Motril y el Instituto de Astrofísica de Andalucía -en especial su Unidad de Divulgación- han puesto en nosotros. Juanjo, Juan, Silbia y Emilio, desde aquí, muchas gracias.

También le debemos agradecimiento a la Fundación Descubre, que contó con nosotros para dinamizar la exposición "De la Tierra al Universo" en otros dos centros de la provincia.

Seguid atentos, porque este verano y el próximo curso continuaremos con un montón de nuevas actividades y bonitos proyectos que queremos compartir con vosotros.



miércoles, 31 de diciembre de 2014

Solsticio de invierno y fin de año

Años que vienen y años que van. La astronomía tiene mucho que ver con los ritmos naturales, que son en gran parte cíclicos. Así tenemos el ciclo diario, el lunar o mensual, y el ciclo anual, por nombrar los más básicos.

Reconozco que durante mucho tiempo me ha desconcertado esta costumbre nuestra de terminar el año en diciembre. ¿Por qué no empezar el 1 de marzo, al igual que los romanos? Así SEPTIembre sería el mes séptimo y no el noveno, OCTubre el octavo, NOViembre el noveno, etc. O mejor aún, ¿por qué no empezar el 21 de marzo con el equinoccio de primavera, justo cuando el Sol cruza el ecuador celeste de sur a norte? En ese momento el Sol se encuentra en el punto Aries, que es precisamente el origen de coordenadas celestes (ascensión recta y declinación), o el de los signos zodiacales.

Sin embargo con mi defensa del equinoccio estaba cometiendo un error, y es que tomaba en cuenta lo que la astronomía tiene de matemático, pero estaba obviando su herencia cultural y simbólica, que ha sido una parte fundamental de cómo el hombre se ha relacionado con el cielo durante toda su historia. El estudiar la astronomía en la prehistoria me ha permitido ver el cielo recientemente con ojos renovados.

Imaginemos una cultura agrícola, para la que su supervivencia depende de entender y vivir acorde a los ritmos naturales. Para esta gente sería evidente la relación directa entre la altura que alcanza el Sol, la duración del día, y cómo esto afecta al clima, a las plantas y a los animales. Tanto hoy como hace miles de años, la existencia de nuestra especie y la permanencia de nuestra cultura se debe al Sol, aunque el hombre prehistórico era quizá más consciente de esa relación que el actual. De esta manera el astro rey era adorado como un Dios.


Durante meses el Sol ha salido y se ha puesto cada día un poco más hacia el sur, con lo que su arco en el cielo es menor, alcanza menos altura, los días son más cortos y más fríos, y las noches más largas. Uno empieza a temer que el Sol termine por desaparecer y el mundo se suma permanentemente en el invierno y la noche. Hasta que la caída hacia el sur del Sol se ralentiza y termina por detenerse. Durante varios días el astro sale casi en el mismo punto antes de virar hacia el norte y recuperarse. Es el solsticio o sol estático (de invierno), lo que ocurre en torno al 21-22 de diciembre en nuestro calendario.

El solsticio simboliza entonces el nacimiento o renacimiento de la divinidad solar y una promesa de recuperación de la fertilidad y abundancia de las estaciones cálidas. No es de estrañar que esta fuese una de las celebraciones principales para las culturas agrícolas, y que los cultos posteriores al dios Sol heredaron. Así en el mitraísmo romano el 25 de diciembre se celebraba el nacimiento del dios Mitra, lo que luego fue asimilado por el culto al Sol Invicto. Finalmente el cristianismo absorbe e integra estas tradiciones estableciéndose el nacimiento de Cristo en esta fecha. De hecho la asimilación en Cristo de la divinidad solar continúa durante muchos siglos. Un dato para reflexionar es que las iglesias cristianas durante la antigüedad están orientadas hacia el este, de manera que los fieles rezan en la dirección del sol naciente.

Apolo-Helios en un mosaico tunecino del siglo II

Terminemos con una reflexión... ¿No es hermoso y optimista, que en nuestra cultura de herencia cristiana  y raíces agrícolas una de las celebraciones más importantes del año (o la principal) sea precisamente en el solsticio de invierno, en el momento más oscuro del año, como promesa de renovación, de felicidad y abundancia?

Bajo este prisma me alegro de que diciembre sea el último mes del año. Celebremos el comienzo de un nuevo ciclo; una oportunidad para mejorar, aprender y disfrutar.

Feliz año 2015.

lunes, 25 de agosto de 2014

El final del verano y vista atrás

Siguiendo su danza natural, el planeta Marte ha adelantado a Saturno en el cielo y juntos se irán perdiendo en el crepúsculo, acompañando a la brillante Arturo, que encontramos un poco más al norte. Constelaciones de otoño como Andrómeda y Pegaso empiezan a protagonizar el cielo nocturno, a la vez que perdemos de vista Escorpio y Libra, marcando un nuevo ciclo estacional. Y mientras, nosotros echamos la vista atrás para hacer balance de lo que han significado los últimos meses.

Hace ya medio año que pusimos en marcha el proyecto de Ciencialia con la esperanza de llegar a ganarnos la vida mediante la enseñanza y la comunicación de la ciencia y en particular de nuestra pasión: la astronomía. Mucho ha llovido en poco tiempo, resultando en un viaje vital que apenas comienza. En estos meses hemos conocido a gente estupenda, hemos aprendido mucho, tanto a nivel profesional como personal, y nuestra visión de la astronomía ha ganado una profundidad inesperada.


Astronomía y prehistoria en Montefrío


En un intenso verano hemos trabajado en la Calahorra con Baites; a título personal hemos colaborado con el Instituto de Astrofísica de Andalucía y Astronémesis en la organización de actividades para las Perseidas en Sierra Nevada; y hemos ayudado en las observaciones tras las visitas al OSN. También en Sierra Nevada estuvimos con Javier de Astroturista y Cetursa involucrados en actividades lunares. Recientemnte visitamos "Las Peñas de los Gitanos", descifrando con Paqui las claves astronómicas de los megalitos de Montefrío y enseñando el fantástico cielo de la zona. Hemos viajado a la Alpujarra para trabajar con nuestros queridos Miriam y Óscar de Murtas y Ana de Lobras, cuya hospitalidad sin límites nos cautivó. Finalmente compartimos el enorme entusiasmo y curiosidad de los alumnos del proyecto PIIISA en una invitación inolvidable a un rincón mágico de Moclín.


Viaje por el Sistema Solar desde Lobras





Ha sido un verano memorable en el que hemos aprendido mucho, y esperamos que también nuestros socios y clientes hayan disfrutado tanto como nosotros trabajando con ellos.


Preparando una observación en Borreguiles


Lo más importante de estos meses no ha sido la satisfacción de los proyectos cumplidos, ni las nuevas colaboraciones que hemos forjado, sino la sensación en algunos momentos de que verdaderamente estábamos aportando algo valioso a niños y adultos, sembrando las semillas de curiosidad, imaginación y exploración que queremos compartir. Esto nos llena de un sentido de propósito, y nos anima a seguir adelante.


Sonriendo a la Luna


Gracias a todos los que nos apoyáis con este proyecto y habéis participado en nuestras actividades. Esperamos seguir compartiendo con vosotros los nuevos proyectos e ideas que tenemos para el curso que empieza.


jueves, 21 de agosto de 2014

Mitos astronómicos I

Todos somos presas de mitos, ya que tenemos una gran fascinación por los datos, las citas, y las frases hechas. Algunas frases se pueden sacar de contexto, malinterpretarse, o simplemente quedar obsoletas debido a la evolución de nuestra comprensión de la naturaleza.

"Tócala otra vez, Sam."  (nunca se pronunció en Casablanca)

En mi opinión los astrónomos aficionados son especialmente propensos a sufrir este tipo de errores, debido a una peculiaridad muy característica de esta disciplina: el activismo divulgador.

La mayoría del conocimiento astronómico adquirido por los aficionados a la astronomía proviene de fuentes de divulgación científica tales como libros, revistas, blogs como éste, charlas de asociaciones astronómicas… Con todo lo bueno que tiene esta actividad en cuanto que hace la ciencia más asequible a un mayor número de personas, tiene como gran limitación que la mayoría de estas fuentes son desarrolladas por los propios aficionados al tema.

Muchos autores de divulgación astronómica han adquirido sus conocimientos en otros artículos o libros de divulgación, lo que ocasiona que algunos errores se autorepliquen y se afiancen, multiplicándose las fuentes en que aparecen y convirtiéndose en auténticos mitos.

A lo largo de mi maduración del tema astronómico he localizado unos cuantos errores recurrentes, que me gustaría ir exponiendo aquí en una serie de entradas, en la medida que me permite mi limitada comprensión, pues gran parte de mi aprendizaje proviene de las mismas fuentes que critico.

Recordemos que el proceso de aprender y madurar no termina nunca, y que muchas cosas que damos por ciertas hoy seguramente nos resultarán claramente erróneas mañana. En ocasiones porque no habíamos profundizado lo suficiente, otras por nuevos descubrimientos científicos o por cambios culturales. Lo importante es conservar un espíritu crítico y, lo más difícil, tener la humildad suficiente para admitir que podemos estar equivocados hasta en nuestras asunciones más básicas.