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jueves, 3 de julio de 2014

Estrellas y colores

No todo el mundo se ha fijado y es verdad que cada vez cuesta más apreciarlo desde nuestros pueblos y ciudades llenos de luz, pero las estrellas tienen color.

Sí, es cierto, los colores de las estrellas van desde el azul hasta el rojo, pasando por tonos blanco-azulados, blancos, blanco-amarillentos, amarillos, anaranjados... Y cuando usamos un telescopio y observamos estrellas de distintos brillos y colores cerca una de otra, la cantidad de matices que puede percibir o crear nuestro cerebro es riquísima e increíble. Mientras que estos últimos colores se deben a trucos de percepción de nuestro cerebro, la gama azul-rojo que hemos comentado antes se aprecia cuando las estrellas se observan de manera aislada y sí que se debe a un hecho físico bien concreto: la temperatura de la estrella.

Rango de colores estelares

El responsable de este hecho es un fenómeno físico conocido como radiación térmica, y es que todos los cuerpos, por estar a una determinada temperatura emiten luz. La distribución de energía de la luz en cada frecuencia queda perfectamente determinada por la temperatura en el caso de un cuerpo ideal, que absorba toda la radiación que le llegue y que la energía de la radiación que emita esté bien repartida por múltiples interacciones antes de salir. A esto se le llama en física cuerpo negro (por lo de absorber toda la radiación). Aunque las estrellas no son exactamente cuerpos negros, la lección que podemos aprender de aquí es que la temperatura de una estrella determina la distribución espectral de su radiación, y por lo tanto su color.

¿Por qué insistimos tanto en esto? Pues porque está muy extendida la idea de que el color de las estrellas depende de su edad. Según esto las estrellas rojas serían estrellas viejas, mientras que las azules serían estrellas jóvenes. Esa idea se repite hasta la saciedad en libros y revistas de divulgación astronómica, y se ha convertido en un auténtico mito científico.

La verdad es que hay estrellas de la misma edad y distintos colores; hay estrellas del mismo color y distintas edades; incluso hay estrellas que después de envejecer y tornarse rojas, siguen evolucionando y vuelven a ponerse azules. Para otro día dejaremos el explicar de qué manera la masa de la estrella, el momento en que se encuentre de su evolución y su composición química, determinan la temperatura de la estrella.

De momento quedémonos con una idea:

TEMPERATURA    <=>   COLOR


Para apreciar bien los colores de las estrellas necesitaremos un instrumento óptico, como unos prismáticos, o un telescopio, para que llegue suficiente luz a nuestros ojos. Las cámaras de fotos modernas son muy sensibles y nos pueden ayudar a esta tarea. Un truco para apreciar mejor los colores en las fotografías es desenfocar la imagen, de forma que la luz se reparta en más píxeles.

Colores de las estrellas en la constelación de Sagitario en una foto desenfocada y normal

Por último, recordaros que estos meses podemos contemplar una pareja colorida en el cielo: el naranja Marte rondando la azul estrella Spica. Pero tened en cuenta que Marte por su temperatura brilla en infrarrojo; la luz que vemos no es radiación térmica, sino luz del Sol reflejada y tintada por su rojiza superficie. Sus colores y el contraste son mucho más hermosos en vivo que en las fotos, así que animaros a mirar hacia arriba.

Hermosa pareja  Spica-Marte en el cielo de primavera-verano.

martes, 6 de mayo de 2014

La estrella del mes: Arcturus

A primera hora de la noche las constelaciones invernales se han hundido en el oeste. Mirando hacia el este, y prolongando el arco que trazan las estrellas de la cola de la Osa Mayor, podemos ver a la brillante Arturo, que con su color amarillo intenso domina el cielo de primavera y principios del verano.


Arcturus está clasificada como gigante roja, una estrella vieja que ha terminado de fusionar hidrógeno en su núcleo, pasando a quemarlo en una capa alrededor de éste, lo que hace que la estrella se hinche y su superficie se enfríe volviéndose más rojiza. Aunque no es tan rojiza como Aldebarán o Antares sí que tiene un color más intenso que otras estrellas similares, como Capella o Pollux. Lo apreciarás mejor si puedes observarla con unos prismáticos.

Estamos ante una de las estrellas más brillantes del cielo -en realidad la más brillante del hemisferio norte- y relativamente próxima, a 36 años-luz. Con razón ha sido una de las estrellas más importantes en el entorno del Mediterráneo desde la más remota antigüedad. Hesíodo la menciona en su obra "Las Horas" (siglo VII a.n.e.) como marcador del calendario agrícola, ya que su salida justo antes del amanecer en Septiembre marcaba la época de la cosecha. Puede que fuese venerada incluso desde el Neolítico, ya que en la provincia de Sevilla existe un Dolmen cuyo corredor está orientado exactamente a la puesta de Arcturus en el momento de su construcción, según Juan Antonio Belmonte en su "Atlas de Arqueoastronomía del Mediterráneo antiguo".

Como curiosidad, aunque el nombre de la mayoría de las estrellas es árabe, Arcturus conserva su nombre griego y su arcaica vinculación a la Osa Mayor a través de su raiz (arktos) y significa posiblemente "la cola del oso" (arktos oura).